Archivos en la Categoría: Ferdinand

Todos estamos en prisión, vestidos de uniforme, el uniforme de presidiario, que parece más bien un uniforme de piloto de fórmula 1. Está Ferdinand, el Bandido y todo el mundo. Nos obligan a hacer las maletas en muy poco tiempo. A mí me cuesta, veo que muchos otros las hacen más rápido. Nos sacan de las cuevas en las que nos encontramos, nos reúnen en el exterior, nos apuntan con metralletas y hay que caminar. Nos meten en unas furgonetas negras, blindadas. Arrancamos. Entonces se produce un motín contra los vigilantes. Les quitamos las armas a base de ostias y gritamos eufóricos. Yo no las tengo todas conmigo porque aún hay que atravesar varios controles, pero Ferdinand está convencido de que todo está hecho ya porque la furgoneta es invulnerable.

Compro verdura en una tienda. El tendero me aconseja sobre ciertas variedades que conozco poco.

En casa, me duermo en el sofá y llega la novia de I-Ching. Me aparta y se acurruca abrazándose a una muñeca que me recuerda a Mi Protegida.

Yo escribo con un boli líneas y líneas sobre un banco de madera.

Aparece Ferdinand acompañado de una enana rubia. Sólo tiene una cabeza, de tamaño natural, sobre unos pies. La miro y la saludo con total naturalidad. Supongo que debe ser su novia.